Pasos
1Para ellas:
El hombre percibe su sexualidad como predominantemente genital, siendo ésta su principal zona de respuesta erógena.
Si bien no se ha probado aún, si esta modalidad responde, exclusivamente, a factores orgánicos, psicológicos o culturales, no le pidas que responda de un modo contrario a su funcionamiento. No lo culpes por “ser hombre” y favorecerás la [...]

Pasos
1Para ellas:
El hombre percibe su sexualidad como predominantemente genital, siendo ésta su principal zona de respuesta erógena.
Si bien no se ha probado aún, si esta modalidad responde, exclusivamente, a factores orgánicos, psicológicos o culturales, no le pidas que responda de un modo contrario a su funcionamiento. No lo culpes por “ser hombre” y favorecerás la comunicación y el entendimiento entre ambos.
El varón se excita con mayor frecuencia frente a los estímulos visuales.
Si quieres insinuar interés sexual hacia tu pareja utiliza mensajes visuales: un gesto, un guiño, una ropa especial. No insistas con mensajes verbales sutiles pues él demorará mucho más en decodificarlos y responderte.
El “cuerpo” del hombre responde más velozmente que el de la mujer a la invitación erótica.
Fija tú, el ritmo del encuentro sexual, según tus propios tiempos de respuesta. Seguramente lo encontrarás a él preparado físicamente para dar el siguiente paso.
2Para ellos:
La sexualidad femenina es generalizada y todas las zonas de su cuerpo suelen estar erotizadas.
La estimulación genital directa no es una buena forma de comenzar un encuentro placentero para ella. Recorre todo su cuerpo y disfrutarán, ambos, del encuentro.
La mujer prefiere y responde más fácilmente a la estimulación táctil que a la visual.
Acaríciala, comenzando por sus zonas erógenas secundarias (cara, cuello, espalda, piernas) para, gradualmente, avanzar según su respuesta. No la fuerces a responder a tu excitación para estimularla. Probablemente sólo producirás un rechazo a tu “invitación”.
Si bien cada mujer y cada encuentro son particulares, el organismo femenino requiere aproximadamente de 15 a 20 minutos para un nivel de excitación sexual que pueda percibirse como placentero.
Presta suma atención a las respuestas y necesidades de la mujer durante esta etapa y descarta el concepto de “juegos previos”, ya que minimiza el rol que éstos tienen y sólo considera como acto sexual a la penetración.
El cuerpo de la mujer responde mejor cuando lo táctil es estimulado simultáneamente por la evocación de imágenes placenteras, reales o fantaseadas.
Susurrarle palabras al oído, recordarle un buen momento previo, contarle una fantasía, pueden desencadenar en ella un torrente de imágenes que favorecerán el encuentro.
3Para ambos:
Hombres y mujeres manifiestan mejor predisposición e intensidad receptiva cuando se encuentran en atmósferas íntimas.
Cuida que el momento y el lugar del encuentro sean los adecuados para no sufrir interrupciones (niños, llamados telefónicos, otras ocupaciones).
La ansiedad y el stress inhiben las reacciones neuroquímicas que posibilitan la excitación.
Relájate antes de invitar a un encuentro sexual, dejando de lado todo aquello que te ha preocupado durante el día. Entrégate al momento con soltura y no te cargues de expectativas por los resultados.
Importante
Las diferencias entre los cuerpos masculinos y femeninos van más allá de las evidentes. SI comprendes el funcionamiento y los tiempos de cada uno, no sólo evitarás malentendidos, sino que podrás convertirlo en una fortaleza a la hora de enriquecer tu vida sexual y la de tu pareja.
Source: El mundo de la mujer |