me enseñaron a ser vivo muchos vivos de verdad.
y entre tragos se deschava lo que nunca se pensó.
y en la cruz de cuatro copas se comieron un garrón.
si tengo un metejón.
amigos de ocasión.
tallando tras cartón.
y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.
acostumbro escuchar mucho, nunca fui conversador.
Muñequita papusa que hablás con zeta
y que con gracia posta batís mishé;
que con tus aspavientos de pandereta
sos la milonguerita de más chiqué;
trajeada de bacana, bailás con corte
y por raro snobismo tomás prissé,
y que en auto camba, de sur a norte,
paseás como una dama de gran cachet.
Che papusa, oí
los acordes melodiosos que modula el bandoneón;
Che papusa, oí
los latidos angustiosos de tu pobre corazón;
Che papusa, oí
cómo surgen de este tango los pasajes de tu ayer...
Si entre el lujo del ambiente
hoy te arrastra la corriente,
mañana te quiero ver...
Milonguerita linda, papusa y breva,
con ojos picarescos de pippermint,
de parla afranchutada, pinta maleva
y boca pecadora color carmín,
engrupen tus alhajas en la milonga
con regio faroleo brillanteril
y al bailar esos tangos de meta y ponga
volvés otario al rana y al vivo gil.
Cuesta abajo
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera
Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.
Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener...
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Era, para mí, la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
yo no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.
Por seguir tras de su huella
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor,
pero nadie comprendía
que, si todo yo lo daba
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón.
Ahora, triste, en la pendiente,
solitario y ya vencido
yo me quiero confesar:
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía,
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más.
Desencuentro
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo
Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.
¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...
Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón
Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.
Hacelo por la vieja
Música: Rodolfo Sciammarella
Letra: Carlos Viván / Héctor Bonatti
Campaneame bien, hermano,
estoy listo en la palmera.
Yo sé bien que la que espera
muy pronto me va a llevar;
por eso es que chorro viejo,
escabiador, mujeriego,
sólo te pido, te ruego,
me escuchés sin protestar.
A nadie tengo en el mundo
más que a vos y a la viejita;
por mi culpa, pobrecita,
vos sabés cuánto lloro...
Pero vos que estás a tiempo,
si querés podés abrirte
y no vas a arrepentirte
como me arrepiento yo.
¡Hacelo por la vieja,
abrite de la barra!...
¿No ves lo que te espera
si continuas así?
¿No ves que es peligroso
tomar la vida en farra?
¡Hacelo por la vieja
si no lo haces por mí!...
De ésta, hermano, no me escapo,
no pretendas engrupirme;
mas, ¿pa' que voy a afligirme
si tenía que suceder?
Aunque mama, pobre mama,
prenda velas a la Virgen,
yo sé bien que estoy en cama,
que ya no hay nada que hacer...
Anoche la pobre vieja,
cuando nadie la veía,
creyéndose que dormía
llorando me fue a besar.
No pude hacerme el dormido,
la besé, la abracé fuerte...
¡Madre, le dije, la muerte
muy pronto me va a llevar!
Que me quiten lo bailao
Música: Miguel Bucino
Letra: Miguel Bucino
Mano abierta con los hombres, querendón con las mujeres,
tengo dos pasiones bravas: el tapete y el champán...
Berretín con la milonga, metejón con los placeres,
unas veces ando pato y otras veces soy bacán.
¿Qué querés que le haga, hermano? ¡Si es regalo del destino!
¡Si el afán de ahorrar un mango nunca ha sido mi virtud!
Me electrizan las burbujas y los ojos femeninos
¡desde aquellos dulces días de mi alegre juventud!
Pero yo no me arrepiento
de haber dado curso al vento
que en la vida derroché.
Tuve todo lo que quise...
y hasta lo que yo no quiero
la cuestión que disfruté.
Mi conducta fue serena,
yo fui pródigo en la buena
y en la mala me encogí.
Fui magnate y vagabundo
y hoy lo sobré tanto al mundo
que le puedo dar changüí.
Si unas manos me fallaron, otras fueron más cordiales,
unos labios fueron dulces, otras veces como hiel,
pero siempre tuve agallas pa' capear los temporales
y de lobo, entre los zorros, al pasar hice cartel.
Qué querés que le haga, hermano, si nací pa' morir pobre,
con un pucho entre los labios y en un tango entreverao.
Juego, canto, bebo, río... y aunque no me quede un cobre,
al sonar la última hora... ¡que me quiten lo bailao!